El Volcán
Es poco conocido el relevante papel que jugó el Teide en la solución de diversos problemas planteados por los primeros naturalistas al estudiar antiguas zonas volcánicas continentales. En la época de las primeras expediciones científicas a Canarias, los geólogos debatían varias posibilidades tratando de asentar sus conceptos más fundamentales.
La visita de Humboldt y su ascenso al Teide fue fundamental tanto para él como para la promoción del volcán entre los científicos. Uno de los que escucharon sus conferencias y su defensa de la escuela plutonista, fue Leopold Von Buch que, en 1815, recorrió exhaustivamente el Teide y la pared de Las Cañadas. Sus anteriores interpretaciones no soportaron la evidencia de sus observaciones.
Les siguió Charles Lyell, que incorporó fenómenos y argumentos decisivos, deducidos en Las Cañadas, en su obra “Elements of Geology”, uno de los libros más influyentes que se haya escrito para el avance de la Geología.
El conocimiento obtenido en el Teide ha continuado siendo un referente a nivel global, hasta alcanzar la catalogación como Patrimonio Mundial en 2007. El Teide, además de reunir ejemplos geomorfológicos muy destacados, posee una cualidad indiscutible y única a nivel mundial, condición indispensable para conseguir la distinción de la UNESCO. Constituye el máximo grado evolutivo del volcanismo de islas oceánicas intraplaca, hasta tal extremo que para ver estructuras similares a sus frecuentes y enormes canales de lavas viscosas, tendríamos que ir, por ejemplo, a los volcanes de los Andes, que no tienen nada que ver con el origen y proceso del volcanismo de este tipo de islas oceánicas.