La Caldera
Los límites naturales del Parque Nacional del Teide están marcados por una grandiosa y espectacular caldera, depresión elíptica de 16 x 11 km en cuyo interior se formó el estratovolcán Teide-Pico Viejo.
El nombre de Las Cañadas proviene de las llanuras que hay al pie de la pared de la caldera, que eran utilizadas como vía para el ganado (cañada), siendo la mayor de ellas la conocida como Llano de Ucanca. Las aguas que descienden de las paredes no encuentran salida, de forma que los materiales arrastrados se sedimentan y acumulan en la base formando dichas llanuras.
El origen de la caldera de Las Cañadas es discutido, barajándose dos hipótesis principales. La más probable defiende un origen puramente erosivo, con un valle de salida en Icod que actualmente estaría ocupado por las coladas del Teide. La otra teoría supone que hubo un gran hundimiento, al vaciarse rápidamente una cámara magmática poco profunda.
El conocimiento obtenido en el Teide ha continuado siendo un referente a nivel global, hasta alcanzar la catalogación como Patrimonio Mundial en 2007. El Teide, además de reunir ejemplos geomorfológicos muy destacados, posee una cualidad indiscutible y única a nivel mundial, condición indispensable para conseguir la distinción de la UNESCO. Constituye el máximo grado evolutivo del volcanismo de islas oceánicas intraplaca, hasta tal extremo que para ver estructuras similares a sus frecuentes y enormes canales de lavas viscosas, tendríamos que ir, por ejemplo, a los volcanes de los Andes, que no tienen nada que ver con el origen y proceso del volcanismo de este tipo de islas oceánicas.